Mi primer día de universidad me desperté a las 6:30 am, como después seria una costumbre, vi a mi bebé aún dormida y pensé que de verdad no podía irme y no estar cuando despertara, pensé que no podría con la escuela sin descuidarla a ella, sin embargo, tome valor y salí a mi primer día de clases. Cuando llegué al que seria el lugar donde tomaría mis clases todo me parecía que estaba mal, extrañaba la universidad y la carrera en la que estuve antes de estar embarazada, extrañaba a mis ex compañeros, pero sobre todo extrañaba a mi bebé.
Supe que en ese salón jamás encajaría; todos parecía que están ahí sin ningún propósito futuro más que salir. La verdad no intente hacer amigos, me urgía ir con mi bebé.
Cuando terminó este primer día estaba decidida a no volver jamás, no dejaba de sentirme culpable, sentía que abandonaba a mi bebé cada mañana para irme a hacer crecer mi educación, me sentía una mala madre, pero ella no dejaba que me sintiera así al dormirse en mi pecho al llegar a casa y me recordaba que todo era por y para ella. También gracias a mi apoyo incondicional, Javier (el papá de mi hija) que nunca dejó que me rindiera, aunque yo jamás lo dijera.
Y desde ese primer día me propuse ser mejor de lo que jamás había sido, y como no hacerlo, si ahora tenia la razón más importante por la cual serlo; ella se merece que yo sea el mejor ejemplo.
La vida como universitaria y mamá, puede ser complicada. Te comparto mi historia y mis experiencias, para que juntas/os sepamos que es posible ser un/a alumno/a de 10 y un/a gran madre/padre.
martes, 6 de junio de 2017
viernes, 2 de junio de 2017
Bienvenido a mi vida.
Cuando se es madre tan corta edad por un momento sientes que tu vida de detiene, crees que cada uno de los planes a futuro que tenías se quedaran solo en eso, en un plan. Sin contar la gran tristeza que se siente por saber que no podrás darle todo a ese bebé. Sin embargo, al sentir, al ver a esa pequeña persona sabes que no puedes darte por vencida, buscas ser el mejor ejemplo y apoyo. Por todo esto, a los tres meses de nacida, con toda la preocupación y dolor en mi, deje a mi bebé en casa para volver a la universidad. En todo momento esta experiencia ha sido complicada, llena de tarea o de proyectos y mi hija llorando porque quiere estar con mamá. Parece imposible poder encontrar un balance entre ellos, pero no lo es. Esta etapa también ha sido muy satisfactorias, porque no haya nada como ver la alegría de mi bebé cuando me ve llegar de la escuela y al final de cuatrimestre ver mis buenas calificaciones; y a pesar de lo difícil que es criar a una pequeña y cursar una carrera universitaria, vale la pena cada uno de los sacrificios hechos por ella, por mi familia.
Y esas son las razones para comenzar esta aventura de ser mamá, estudiante y de 10.
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